El suicidio de Katy Winter no solo impactó a su familia y a la comunidad del Colegio Nido de Águilas, donde estudiaba, sino también a la opinión pública, al evidenciar nuevamente el grave problema del suicidio adolescente en Chile.
A un año de su muerte, sus padres han decidido hablar en profundidad, no solo sobre el ciberacoso escolar que sufrió, sino también sobre otras experiencias y factores que marcaron su vida. “Claramente hubo muchas cosas que no vi, que no conversé con Katy y por eso perdí a mi hija”, confiesa Emanuel Pacheco, padrastro de Katy.
Factores de riesgo del suicidio adolescente
Tres especialistas consultados reconocen al menos 15 factores de riesgo que pueden influir en la decisión de un adolescente de quitarse la vida. Entre los más relevantes se encuentran:
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Baja autoestima
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Ansiedad
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Desesperanza
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Bullying y ciberbullying
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Bajo rendimiento escolar
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Antecedentes familiares de problemas de salud mental
La psiquiatra e investigadora del Instituto Milenio MIDAP, Vania Martínez, advierte que estar atentos a estos factores es esencial para la prevención y que es urgente dejar de considerar el suicidio como un tema tabú.
Entre 2012 y 2016, casi 700 adolescentes entre 10 y 19 años se quitaron la vida en Chile, según cifras del Ministerio de Salud. Desde la Fundación Katy Summer, creada por los padres de Katy Winter, se estima que cada semana tres adolescentes se suicidan en el país.
Hablar de depresión y romper el tabú
Para Evanyely Zamorano, madre de Katy, es necesario hablar abiertamente sobre depresión y salud mental:
“Nunca pensé en conversar directamente sobre suicidio con Katy, y hoy creo que fue un error”.
El psiquiatra Rodrigo Figueroa, de la Unidad de Trauma y Disociación de la Universidad Católica, recalca que se trata de un fenómeno multifactorial y que las variables de riesgo se potencian con el tiempo. Además, desmiente la creencia de que hablar sobre suicidio puede inducirlo:
“Necesitamos sensibilizarnos y desmitificar el tema”.
Violencia en el pololeo y ciberacoso: heridas que marcan
La violencia en el pololeo, aunque por sí sola no sea un gatillante directo, sí puede afectar seriamente el bienestar emocional de un adolescente. Los padres de Katy confirmaron que ella vivió una relación marcada por la posesividad y el control.
Emanuel Pacheco relata que el ciberacoso que sufrió Katy —en el que fue denigrada por darse un beso con un joven— reabrió heridas emocionales que ya se habían intentado trabajar.
Prevenir es tarea de todos
Los expertos coinciden: el 90% de los jóvenes que cometen suicidio o lo intentan han tenido un problema de salud mental previo. La prevención debe involucrar a toda la comunidad: familia, amigos y establecimientos educacionales.
Prevenir el suicidio adolescente es responsabilidad de todos. Crear entornos seguros, promover la comunicación abierta y brindar apoyo profesional puede salvar vidas.